
Las Fanfiction se han convertido en un distintivo dentro de la vida de los Fandom, y contrario a lo que se piensan éstas se encuentran ahí desde mucho antes que tomaran dicho nombre, podemos encontrarlas en La Ilíada y la Odisea de Homero, e inclusive Cervantes con Don Quijote.
Suena tal vez fantástica la forma en que podemos deducir que los escritos tomando una historia que pulula entre el aire de los mitos y leyendas para convertirla en propia ahora se vea tan marginada.
Tiempo atrás las Fanfiction se publicaban como si fuesen un libro más, pero con la llegada de la era tecnológica y el internet, las plataformas donde podían subirse dichos trabajos de Fans comenzaron a nacer, una nueva era que podría decirse era lo mejor que le pudo haber pasado a los relatos hechos de Fans para Fans, sin ningún otro fin que seguir una historia que todos conocían, pero dándole un giro propio halando más la curiosidad de aquellos que necesitaban más de los personajes entrañables, aquellos fanáticos que no podían dejar ir la historia que llenaba algo en sus vidas. Pero no fue de esa forma, se les relegó a ser no más que simples escritos sin ningun reconocimiento dentro del mundo literario.
Ahora podemos hablar de un sin fin de categorías en las cuales se dividió el Fanfic, ya no sólo se centra en libros, sino ahora en series televisivas, películas, bandas de música, cantantes, actores, Anime y la lista podría seguir y seguir, entrar al mundo de las Fanfic es descubrir un tesoro que puede llenar la necesidad de un Fan que se pregunta “¿Que hubiera pasado si…?”
Comencé a escribir Fanfics por ahí del 2009 en mi recamara, con una sola idea en la cabeza, una tinta que ni siquiera era del color adecuado y un cuaderno que no se había llenado aquel año escolar, descubrí en ese momento que mis ideas no eran solo eso, ideas evaporándose dentro de mi mente y que realmente podía cobrar vida en el papel, porque es necesario aclarar que no se necesita una computadora costosa, una tinta especifica o papel fino, el escritor puede hacerlo hasta en un recibo del supermercado.
Mis ideas se han ido apilando en diversos trabajos, no comencé a escribir bien, tenía miles de errores ortográficos, redactaba como si jamás hubiese llevado una clase propia de “español” pero hay un dicho muy sabio “La práctica hace al maestro” y aun cuando estoy muy lejos de escribir como alguno de mis autores favoritos, sé que después de diez años de haber comenzado una historia de Tokio Hotel, ahora puedo aventurarme a mandar escritos propios a concurso literarios.
Las Fanfiction no está peleadas con la literatura que se considera “Literatura” y que quiero decir con esto, pues nada más y nada menos que muchos consideran que las Fanfiction no son literatura, que los escritores de Fanfiction no son realmente escritores, y todo por el tema de los derechos de autor. Si bien es cierto que la historia base no es de nuestra propiedad, tengo la idea de que al escribir Fanfiction es adoptar un hijo, aunque suene tonto.
El autor es el padre, pero tú, no dejas morir aquel hijo que tal vez el padre está dejando en el olvido, simplemente lo acoges y le das otro propósito, puede que suene ridícula la forma en la que pienso, pero creo que si tú, quien me lee, escribes Fanfic, jamás lo haces con el fin de robarle al autor, o plagiar su trabajo (en otro artículo hablare del método de las Fanfiction) es más creo que intentar honrar a dicho autor/guionistas/creador/artista.
Espero que llegue el día en que las Fanfiction sean reconocidas por la comunidad literaria como tal, por que implican esfuerzo y talento, por qué no cualquiera puede hacerlo.
Y si eres alguien que siente que no escribe tan bien, no desesperes, mientras las ideas fluyan dentro de tu cabeza, sigue, no te detengas, tal vez muy pronto tu libro esté en mi estantería.